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ROSARIO DEL BUEN PASTOR





Dado para los tiempos de la tribulación Se empieza con un Credo y un Padrenuestro. En cada decena se dice: “Oh buen Pastor”, y los demás contestan: "Sé nuestro amparo y nuestro refugio".

Al terminar cada decena se dice: “Yo soy el Buen Pastor y el Buen Pastor da la vida por sus ovejas”. Se reza un Padrenuestro y vuelve a empezarse como al principio.

Al terminar el Rosario se reza el Salmo 23.


SALMO 23 EL SEÑOR ES MI PASTOR Él es mi pastor: nada me puede faltar, Ante mí está la mesa y la copa de Cristo; recibí mejor que la unción de aceite sagrado, la del Espíritu Santo (1 Juan 2,27); espero, no el descanso de la muerte, sino el de la resurrección junto al Padre.

El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes pastos él me hace reposar y a donde brota agua fresca me conduce. Fortalece mi alma, por el camino del bueno me dirige por amor de su Nombre. Aunque pase por quebradas muy oscuras no temo ningún mal, porque tú estás conmigo, tu bastón y tu vara me protegen.

Me sirves a la mesa frente a mis adversarios, con aceites tú perfumas mi cabeza y rellenas mi copa. Me acompaña tu bondad y tu favor mientras dura mi vida, mi mansión será la casa del Señor por largo, largo tiempo.



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